"No emplees tu tiempo sólo en trabajar. Úsalo también para convencer... y generar así los acuerdos"

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miércoles, 1 de abril de 2009

_ (6.6) sobre ORIENTACIONES A LAS VENTAS - VI / VI


REF: FR-0016

 

El vendedor de éxito domina la técnica de vencer las objeciones. En las siete fases psicológicas de la venta, la objeción se da entre la resolución de compra y la compra. Es también el punto donde se rompen la mayoría de las conversaciones de venta. A lo largo de la presentación, si no recibe ninguna objeción no está realmente vendiendo. Lo más probable es que, cuando termine, no se efectúe la venta.

Una objeción no es lo mismo que una excusa. Cuando los clientes potenciales plantean objeciones no están reaccionando negativamente a su proposición sino que, más bien, buscan aclaraciones ("Díganos más, véndanos más... ¡porque todavía no estamos convencidos!"). Las objeciones son el punto de apoyo del cierre. Por su parte, una excusa es una táctica de dilación. Con ella, se pretende evitar una decisión o la necesidad de decir "No". Así pues, con una excusa se intenta retrasar o evitar la decisión de compra; en cambio, con la objeción se busca únicamente más información.  Como ya se dijo, la mayoría de las personas muestra una vacilación natural ante la decisión. Esta vacilación se basa en el miedo a comprometerse y a cometer un error irreparable. Ese "No" preliminar y débil es una invitación a la discusión complementaria, un escalón previo a la firma del pedido. Presentar objeciones es algo totalmente automático en muchas personas, sin importar cuál sea la propuesta. 

En muchas ocasiones, las entrevistas se convierten en un concepto de venta simultánea. En cada entrevista se efectúa una venta: o bien usted vende nuestro producto, o bien el cliente le vende a usted una objeción o una excusa. Al final de la entrevista, una de esas dos ventas ha sido consumada: si el cliente compra el producto, es usted quien vende; si usted acepta sus objeciones, usted ha comprado sus historias. Usted no ha conseguido que compren, luego... ¡ellos son los que han hecho el negocio! De esas dos ventas, sólo se realiza una; y esta debe ser la suya. 

Cuando usted recibe una excusa o una objeción, debe determinar de qué se trata y cómo ha de encararse con ella. Desde luego, el mejor método es evitar oírla y tener que manejarla, lo cual no es imposible conseguir. Mientras realiza la investigación previa al encuentro personal, debe pensar en las objeciones que con mayor probabilidad le vayan a formular los clientes. Diseñe la presentación en respuesta a tales objeciones. Obrando así, usted está impidiendo que los clientes tomen posiciones de las que sea difícil sacarles. Elmer Lettermann dice que sus oídos están muy poco  afinados para la palabra "No": "Las tres primeras respuestas negativas me pasan totalmente inadvertidas haciéndome la misma impresión que si no se hubieran pronunciado. Con la cuarta comienzo a notar una vaga vibración en mis oídos. Es un mensaje que parece decirme: No estoy seguro de que me interese; así pues, me gustaría oír algo más. Es entonces cuando llego a convencerme de que ante mí tengo una auténtica labor de venta". 

Si no ha tenido éxito en prever o en ignorar una objeción, debe contestarla de la forma más adecuada al contexto. Un debate requiere dos oponentes. Por ello, aceptar inicialmente la objeción es algo que le deja a usted en situación de "paz". Al estar esperando el rechazo, el cliente se ve sin base de apoyo a causa de la aparente aceptación de su postura. Probablemente, se relajará y se mostrará más receptivo a los comentarios siguientes. Por este motivo, es importante la postura inicial de sonreír y aceptar. Después ha de invertir la excusa, dándole una vuelta completa, para emplearle a su favor. Debe enfocar la cuestión desde distinta perspectiva, volviendo de nuevo a hablar de los beneficios que el cliente puede obtener o perder. Así, puede usted señalar al cliente lo que va a pagar con respecto a nuestro producto, ya sea de un modo o de otro: o bien con motivo de la adquisición, o bien a través de la pérdida de beneficios que ocasiona el no poseerlo. 

También puede optar por refutar de frente la objeción con una denegación directa. De este modo pretende demostrar al cliente lo erróneo de sus argumentos. Esta técnica solo es buena una vez expuesta una razón de compra particularmente consistente y si la objeción se ha presentado con debilidad o de un modo poco realista. Pero si no quiere arriesgarse a entrar en una discusión, puede probar una respuesta de denegación indirecta. Este método es más diplomático, menos violento y, en ocasiones, más eficaz que la denegación directa. 

Si la objeción a una característica del producto es válida, emplee el método de la compensación. Con ella, usted presenta otros factores distintos a la justificación o a la anulación de una objeción. Este método, llamado a veces la técnica del "sí, pero..." es peculiar de los vendedores capaces de pensar sobre la marcha y de adaptarse a cualquier situación de venta sin llegar a perderse en los argumentos. 

La táctica del "boomerang" pretende convertir la declaración del cliente en razón a favor y no en contra de la compra ("Precisamente ese es el motivo por el que debiera comprar ahora...") 

Estas técnicas de refutación pueden ser eficaces. No obstante, ha de utilizarlas con mucho cuidado o acabará "peleándose" con los clientes. La venta ejecutada con brío no tiene por qué ser venta a la fuerza. Su trabajo no consiste en discutir o rivalizar, sino en convencer a sus clientes de que les conviene adquirir ahora nuestro producto. No obstante, existen muchas objeciones que son válidas y deben ser aceptadas: 

·       Compra reciente de un producto sustitutivo o análogo.

·       Cambio de actividad o cese en el negocio.

·       Modificación de la gama de productos o de la clientela.

·        Entidad estatal sin presupuesto de compra en ese momento.

·        Especificaciones o productos equivocados.

·        Dificultades en la entrega por parte de la empresa.

·        Condiciones de compra inviables o crédito dudoso...

 

No moleste en esos casos al cliente entrando en un debate que no puede ganar. Si la objeción es sincera, legítima e inexorable, no pierda más el tiempo. Despídase y vaya a buscar otro cliente más prometedor. Mantenga firme su actitud mental positiva. 

 

REF: FR-0017(1)

 

La fase final de la venta es el objetivo último de toda la entrevista, el paso que da lugar al pedido. Esta fase se llama cierre

Un buen cierre es el final lógico de un buen discurso de venta, y el cliente serio espera que usted desarrolle la presentación de esta forma. Como la venta en sí misma, el cierre es una actitud: empieza en su mente. Usted debe creer que va a conseguir ahora ese pedido, que no puede fracasar. No quede satisfecho con sólo su participación razonable en el negocio. Quiéralo todo y trate de obtenerlo todo cada vez que intervenga. Esta expectativa de éxito le capacitará para vencer las objeciones y cerrar los pedidos. Debe usted influir en los procesos de resolución de problemas y de toma de decisiones del comprador. Si usted no les pide que compren, no comprarán. Esta es la razón principal por la que muchos vendedores han fracasado a la hora de obtener pedidos. 

Conviene iniciar el cierre en la presentación, ya que no dispone de medios para reconocer la disposición del cliente hacia la compra. Algunos compradores quizás requieran menos pruebas de valor que las que usted piensa proporcionarles. Sin embargo, la mayor parte de los pedidos no se firman después del cuarto o quinto cierre. Los compradores dan señales verbales y no verbales de estarse aproximando a la disposición ideal de compra. No debe confiar enteramente en los indicios verbales; los no verbales son tan importantes o incluso más, ya que muchas personas no saben cómo disimularlos. Los indicio son verbales son acciones o gestos tales como el asentimiento con la cabeza en señal de acuerdo con la presentación, el examen de una propuesta, la inspección detallada de un producto... El cliente puede inclinarse hacia adelante y mostrarse muy atento o poner una expresión que manifieste obviamente su interés. 

Por lo regular, el cliente indica su resolución de compra haciéndole preguntas que, en general, usted no espera hasta el final de la negociación. Las preguntas suelen concentrarse en estos temas: 

·     Precio y condiciones

·     Valoración de los canjes admitidos como pagos parciales

·      Programa de entrega

·      Detalles del pedido

·      Diseño y aplicaciones

·      Mantenimiento

·      Calidad y servicio

·      Posibilidades de hacer pedidos a prueba

·      Procedimiento de ensamblaje

·       Disponibilidad y rendimiento del producto

·       Sistema de envío

·       Condiciones de pago

 

Las cuestiones más sutiles y sin embargo más reveladoras, conciernen a una parte no esencial del producto. El cliente le está pidiendo que le ayude a decidir de la forma más sencilla posible. Por su parte, sírvase de preguntas para efectuar la transmisión desde el cuerpo principal del discurso de venta hasta el cierre. Siempre que sea posible, emplee preguntas directivas en esta fase: 

-     "O sea, tal día, ¿no?"

-      "Tiene una presencia bastante buena, ¿verdad?" 

Procure expresar sus preguntas de tal manera que consiga las respuestas deseadas: 

-     "¿Le ofrece la competencia la característica A, la característica B o la característica C?"  (Tanto usted como el cliente saben bien que esas características las tiene en exclusiva nuestro producto)

 

Se ha dicho anteriormente que la técnica de venta es la técnica de la transición. Mediante el empleo hábil de preguntas y comentarios, se logra una evolución de la presentación hasta el cierre eficaz y sin tropiezos. También puede hacer que la compra sea fácil para el cliente, empleando cierres "suaves". En lugar de solicitar directamente la firma del pedido, arriesgándose a una confrontación o un rechazo, dé por sentado que el cliente va a comprar. No se trata ya de la cuestión de si el cliente desea o no comprar, sino de cómo quiere pasarnos el pedido. Dar por sentada la venta es axiomático para el cierre. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:

 

-      Sólo su nombre y dirección, por favor

-       Si da su conformidad a las instrucciones de envío, yo haré todo lo demás.

-       Aquí es donde va mi firma (firma) y aquí es donde va la suya

 

Haga que la compra sea fácil para el cliente. Al fín y al cabo, que el cliente compre lo es todo en su profesión de vendedor. A usted le pagan por vender y a los compradores por comprar.

La mayoría de los nuevos representantes consideran el cierre como un proceso misterioso en el cual el vendedor veterano, mediante un sexto sentido, descubre el momento psicológico preciso para entrar en acción. Es cierto que, con experiencia y empatía, se puede aprender a captar la situación e interpretar los indicios de compra. Cuanto más se trabaja, más "suerte" se tiene en la actividad. Usted sabe que para cerrar bien las ventas se debe empezar por construir el cierre en base a la totalidad de la entrevista. En primer lugar, es imprescindible que se espere realizar la venta. Luego, paso a paso, según avanza la conversación se exponen y refuerzan las razones que se tienen para que el cliente compre. En los momentos estratégicos de la presentación de la venta, deben intentarse cierres de prueba o de tanteo. Estos cierres periódicos permiten reducir la gama de temas a discutir y, en ocasiones, conducen directamente al final de la negociación. 

En general, si ha efectuado un buen trabajo con un cliente de mente abierta, este quedará conforme con la mayoría de las razones que usted le dé para comprar y estará genuinamente  interesado por aceptar la propuesta. Lo único que le resta por hacer es cerrar. Si no lo hace, el cliente puede pensar que le está sugiriendo una acción que la mayoría no realizaría. 

Al igual que la venta en sí, el cierre es un estado de ánimo. Debe tener una actitud de cierre. Ha de dar por supuesto que va a obtener el pedido e, incluso, le conviene visualizar cómo se va a sentir y actuar en el momento de la verdad. Debe solicitar siempre y conseguir el pedido o abandonar la profesión de vendedor. Recuerde que a los agentes les pagan por comprar y, antes o después, esperan ser solicitados a ello. 

Se puede reforzar el cierre presuntivo con el inicio de una acción, como la redacción del pedido, de modo que el cliente se vea obligado a detenerle si no va a comprar. Pero el cierre presuntivo elimina todas las objeciones tácitas al cierre. A menudo, el comprador se ve aliviado por quitarse de encima el peso de la decisión. Usted ha asumido tal peso y le es más cómodo aprobar una decisión suya que continuar resistiéndose. 

La llamada técnica de elección fatal combina el consentimiento implícito con una opción entre dos decisiones positivas. Usted presume que el cliente le va a comprar ahora y pregunta: "¿Cuál prefiere?", en vez de decirle "¿Quiere esto o no?". Emplee esta técnica siempre que desee un acuerdo o una acción definida. Dé al cliente la oportunidad de aceptar una u otra de las posibilidades que les presenta (por ejemplo, podría preguntarle si prefiere que la entrevista se verifique a principios o a mediados de mes, u ofrecerle el derecho a escoger entre los distintos modelos, colores, tamaños, accesorios o cantidades). 

Desatendido con frecuencia, el método imperativo de solicitar sencillamente que se firme el pedido puede en ocasiones ser el cierre más eficaz: 

- ¿Me hace ahora el pedido?

- ¿Por qué no comenzar hoy mismo la prueba?

- ¿Está usted dispuesto a comprar?

- Empecemos con el envío de tres cajas de esta referencia... 

El imperativo directo es un cierre tan obvio que muchos representantes no le prestan atención, lo temen o lo olvidan por completo. Si usted plantea una cuestión directa y recibe un "No" como respuesta, debe preguntar "¿Por qué?" o "¿Por qué no?", desde luego con una sonrisa. Es tarea suya hacer sugerencias de compra tan lógicas y compulsivas que el cliente termine por comprar. Implíquele emocionalmente apelando a sus motivos psicológicos de compra y luego, háblele del pedido y consígalo. 

En cuanto a la técnica del sí continuo, la idea que se oculta tras de este método de cierre es dedicarse a hacer una serie de preguntas directivas que den lugar a respuestas afirmativas del cliente hasta el mismo final de la conversación. Al plantear estas preguntas continuas, debe sonreír amablemente e inclinar la cabeza en señal de afirmación. Siempre que hable y actúe positivamente con los demás, le responderán por lo común de una manera semejante. Haga pausas y pregunte al oyente qué piensa de cada detalle del cierre, según los vaya exponiendo. Esta técnica positiva puede combinarse con el cierre presuntivo y la elección alternativa: 

- "Si he comprendido bien su situación respecto a la impresión, los factores principales a considerar son la calidad, el tiempo de servido y el coste, ¿estoy en lo cierto?"   (Sí)

-   "Y dado que, posiblemente, no podemos satisfacer los tres a la vez sin pagar una prima exorbitante, a usted le parece que el tiempo de servido es lo más importante, ¿correcto?"  (Sí)

-   "Usted admite también que nuestra relación calidad-precio es superior a la competencia"  (Sí)

-   "En tal caso, si le realizamos el pedido en x días, ¿le parece suficiente?"   (Sí) 

El método de venta con barreras es poco más que una técnica de cierre adornada. Consiste en unas cuantas preguntas directivas y pretende bloquear o eliminar las objeciones que se presenten durante el cierre. Usted crea unas barreras en la mente del cliente, de modo que las alternativas de respuesta se reduzcan o bien a la aceptación de la propuesta o bien a la inversión completa de la postura adoptada. Por ejemplo, el cierre de cinco puntos crea fuertes barreras: 

1.   "¡Bien, señores! ¿Les parece completa la gama de productos? ¿Hemos reslizado un buen trabajo?"  (Sí) (Les está preguntando realmente si ha hecho un buen trabajo de presentación del material que somete a su consideración)

2.     "Si el precio es asequible, ¿creen que debiera ser usado por el público?"   (Sí) (Ellos están pensando en el público en general, en clientes de otras empresas)

3.    "¡Estupendo! Si esto es algo que entra en sus presupuestos, ¿quisieran que sus clientes lo tuvieran?   (Sí, si encajara en nuestro presupuesto...)" (Aunque admiten que quieren comprar nuestro/s producto/s, han calificado al mismo tiempo su respuesta positiva. Ahora, están preparados para decir "No" a la pregunta siguiente, la cual creen que va a ser una solicitud de compra).

4.      "Antes de hoy, ¿han estado en contacto con alguno de nuestros representantes?"  (No) (En este momento, después de haberse expresado, se encuentran más a gusto y sus mentes se vuelven a abrir. No se ha dado la esperada solicitud de compra tras la cuestión anterior. Este proceso se suele denominar "ventilación")

5.     "¡Bien! Debo hacerles saber que mis instrucciones son cubrir la zona de ventas asignada y no emplear más tiempo del estipulado para repetir ninguna visita. Por tanto, dado que es la única ocasión que tengo para atenderles, necesito que me den en este momento su aceptación o rechazo. Y para acabar, ¿desde cuéndo ejercen la actividad en esta zona?" (Empieza a redactar el pedido. Pueden detenerle si no desean comprar). 

El cierre con barreras es una técnica eficaz para terminar la entrevista de venta por la que se encierra psicológicamente al cliente en una esquina de donde se espera que no podrá escapar. 

En lo que respecta al cierre "ahora o nunca", la apelación principal se dirige al miedo como motivo de compra: miedo a perder si no se actúa inmediatamente. Esta técnica debe utilizarse con prudencia ya que algunos tipos de personalidad pueden reaccionar violentamente ante ella. Antes de iniciar el cierre, califique bien a su cliente. Sus conocimientos y la empatía del cliente le permitirán seleccionar la técnica de cierre más apropiada. 

Siempre y cuando entre en los cálculos de marketing de la empresa, el cierre con premio pretende eliminar las vacilaciones de última hora y la necesidad de volver a visitar al mismo cliente. Sin embargo, si fracasa a la hora de lograr el pedido en el primer intento y concede el aliciente especial en una visita siguiente, su clientela se dará cuenta de que podía haber obtenido el premio de compra cuando se les hizo la solicitud inicial y esto tanto cerrando el trato como si no. Si se aplica de forma inapropiada, esta técnica de cierre degenera hasta convertirse en una estratagema barata. Su credibilidad inicial desaparecerá pronto. 

En ciertos casos, la única  manera de proceder con un nuevo cliente es colocarle un pedido de prueba o proponerse como fuente secundaria de suministro. A veces, los proveedores secundarios se convierten en fuentes primarias de suministro, pero esta técnica puede dar lugar a una venta floja. En ocasiones, habiendo presionado con fuerza, se hubiera logrado todo. Los pedidos de prueba raramente logran una oportunidad de demostrar su valía. Nunca se quede por debajo de su potencial total o de la capacidad de compra del cliente. Si este dispone de presupuestos de compras grandes, debe conseguir una participación sustancial del mismo. No obstante, en la venta industrial el pedido de prueba es por lo común el único camino factible para seguir adelante con un nuevo cliente. 

Para reforzar los beneficios de su propuesta, resuma y saque conclusiones siempre que sea posible. Vuelva a exponer al cliente los detalles principales y las ideas más importantes. Probablemente, la aplicación más conocida del resumen es el cierre en "T", por el que en un trozo de papel traza Vd. una línea vertical en el centro y dice: 

"Veamos las razones por las que debiera Vd. comprar nuestro producto: las colocaré en la parte izquierda. Pongamos también las razones por las que no debiera comprar hoy nuestro producto en la derecha (evidentemente, si ha hecho un buen trabajo las razones de la izquierda superan, según su presentación a las de la derecha) ". 

En base a esta visualización, el cliente podrá ver la existencia de muchas más ventajas que desventajas en la inversión que le propone efectuar ahora. 

El cierre para usted solo integra la oferta de introducir una modificación en el producto, en el precio o en las condiciones de pago o de entrega, a cambio de un compromiso de compra. El "para usted solo" implica un trato especial para con el comprador y es una apelación directa a las necesidades del "yo" y al orgullo. Pero, si usted le dice eso mismo a todos los posibles compradores, acabará teniendo dificultades a la larga. 

 

REF: FR-0017(2)

 

El miedo a perder es una fuerza motivadora muy enérgica. La gente teme pasarse por alto una ganga o fracasar en un trato que parecía seguro. Quitar el beneficio de las manos con un "No se hable más del asunto, ¡dejémoslo!" es a veces una estrategia certera de prueba de la importancia de tal beneficio. Cuando el cliente advierta que quizás no pueda obtenerlo, seguramente lo deseará más que antes. Para alcanzar el éxito mediante este cierre emocional, resulta decisivo elegir el momento psicológico preciso para amenazar con marcharse. 

Una táctica de cierre que le sonará: el cierre del picaporte en la puerta. Esta maniobra táctica es una artimaña ideada a fin de desenmascarar la objeción oculta. Cuando ha probado todos los procedimientos de cierre y no ha conseguido la venta, su instinto le dice que puede obtener el pedido del cliente: existe un nivel elevado de interés y de deseo, pero algo desconocido está bloqueando la resolución de compra. 

Admita la derrota y comience a guardar el equipo de venta. El cliente se relajará en el acto, por haber ganado el gran debate en que se decidía la venta. Levántese despacio y vaya hacia la salida del despacho del cliente. Cuando llegue al umbral y tenga la mano puesta en el picaporte de la puerta, deténgase un instante y quédese pensativo como si recordase algo que le costara decir. Luego, vuélvase hacia el cliente y pregúntele con voz pausada: "Antes de irme, ¿podría hacerme un favor? Ya sé que se me ha escapado este pedido; pero, para ayudarme en futuras experiencias, ¿tiene la bondad de decirme en qué he fallado con usted? ¿Por qué no he logrado cerrar el trato?" En este punto recibirá por lo general la respuesta verdadera. El cliente, al pensar que ha ganado, no se mantiene ya a la defensiva y puede manifestar con tranquilidad la objeción real. Una vez que la expone y queda claro que es sin duda la razón auténtica de sus vacilaciones, se da una palmada en la frente y exclama: "¡Ah, bueno...! ¿Era por eso? Bien, puede que yo no lo viera claro antes..." Vuelve sobre sus pasos, abre de nuevo el maletín del equipo de venta y empieza a deshacerse de tal objeción. Ya se habrá dado cuenta de que este método era el que empleaba el detective Colombo (siempre hace una pregunta más, precisamente cuando se detiene en la puerta de salida, y esta pregunta es justo la que resuelve el caso). 

La presentación es racional; sin embargo, el cierre es de ordinario emocional. Las técnicas de cierre emocional apelan al afecto, al miedo, al orgullo, a la emulación, a la codicia (beneficio) y a la necesidad (utilidad). Por ahí, usted puede aplicar su comprensión de la conducta de compra al cierre de más pedidos. El miedo a perder oportunidades, a los perjuicios o a los reveses financieros excitará sus emociones hasta un nivel decisivo. No obstante, esta técnica debe considerarse únicamente como un último recurso. Es una forma de venta de alta presión y tal condición puede originar repercusiones serias. 

El método de cierre por acumulación  pretende crear valores o reforzarlos en conjunto de tal manera que, por contraste, el precio resulte menos amargo. El valor que tienen por separado los componentes del producto se anota y se resume. El precio de venta real será siempre sustancialmente menor que el valor total percibido al aceptar la propuesta. Como comprenderá, esto depende de las condiciones que presente el departamento de marketing en un momento determinado. 

Uno de los métodos de cierre más eficaces consiste en indicar que usted ya ha realizado su presentación dejando la decisión de compra en manos del cliente, y manteniéndose en silencio total hasta que el cliente hable. La regla de la "gran espera" es que pierde quien habla primero. Si el primero que habla es el cliente, usted ha vendido el producto; si es usted, el cliente le ha vendido una objeción. 

Muchos vendedores principiantes -y bastantes de experiencia- se sienten oprimidos por una gran tensión nerviosa en el cierre de las ventas. En realidad, no es eso lo que pasa: la tensión nerviosa actúa sobre el comprador. La opresión causada por la tensión nerviosa es solo cuestión de percepción; si siente que son ellos, y no usted, los que se ven afectados por la tensión nerviosa, no le quepa duda: así es. 

En definitiva, la venta es una actitud, un estado de ánimo en el que usted se percibe a sí mismo como ganador o como perdedor. Esto va unido a la imagen que cada persona tiene de sí misma. 

Después de la entrevista de venta, al revisar el cliente sus decisiones de compra, en ocasiones cancela el pedido o devuelve la mercancía. Es decir, le ataca de repente esa rara enfermedad profesional denominada "remordimiento del comprador", perdiendo la confianza en usted y en el producto. Por consiguiente, debe cuidarse de afianzar o confirmar la venta antes de terminar la entrevista. 

A veces, el entusiasmo de un comprador por un producto o servicio recién comprado empieza a enfriarse inmediatamente. La mayoría de las personas encuentra difícil iniciar la toma de decisión y precisa el reaseguramiento constante de no cometer un error al comprar. ¿A qué se debe que personas adultas y maduras cambien repentinamente de idea después de haber recorrido todo el proceso de compra? Según la teoría de la disonancia cognoscitiva de Leon Festinger, el supuesto básico es que la persona procura mantener una consonancia, o consistencia, entre lo que saben o creen y lo que hacen, o entre dos actitudes diferentes. Cuando existe disonancia, un individuo intenta reducir este desequilibrio mediante una modificación de su conducta. Si no puede cambiar de conducta, cambiará de opinión. He aquí la clave de por qué muchos folletos de propaganda de coches nuevos los lee el cliente no antes, sino después de efectuada la compra. La información contenida en ellos tiende a reducir la disonancia. La importancia de la teoría de la venta de Festinger está en la idea de que los clientes necesitan el reaseguramiento de haber aplicado en verdad un buen criterio y haber realizado la mejor operación de compra posible para sí mismos y para la empresa. Esta es la razón por la que, en el momento de la compra, debe felicitar al comprador en vez de darle las gracias por el pedido. 

El cobro de un producto en efectivo en el momento del pedido sirve para afianzar la venta. El pago de una parte del precio de la compra contribuye a que el comprador se sienta en posesión de la mercancía y la considere propiedad personal. A partir de ese momento, la cancelación resulta mucho menos probable. Esta es la idea que se oculta tras de las ventas a plazos con entrega inmediata por el pago de una entrada. Por ello, si llega el momento, no tema pedir el dinero. Maneje el asunto con tranquilidad, casi con indiferencia. Si usted gestiona el cobro del dinero como una cosa normal y corriente, el comprador hará lo mismo ("A propósito, ¿va a pagar el importe en metálico o se lo giramos?"). 

Una vez terminadas sus gestiones, debe salir con rapidez. Algunos vendedores se sienten tan aliviados al conseguir un pedido que se resisten a marchar. Creen que el esfuerzo ha terminado y pueden relajarse y hacerse "amigos" de los clientes. La familiaridad no solo engendra menosprecio, induce también el remordimiento prematuro del comprador. Un representante de ventas nunca puede saber demasiado pero, sin duda, puede hablar demasiado. Y si usted permanece allí dando vueltas y obligando al cliente a que le dedique su atención, es posible que surja en él una nueva forma de ver la situación: 

·   Se ha precipitado al realizar la compra, cuando podría haber esperado a tener un presupuesto mayor.

·   Piensa que el vendedor no tiene ninguna prisa, ya que no tiene más clientes que visitar; él es el único "primo" que ha picado

Otro dato que debe tener en cuenta es que los agentes de compras inmaduros o poco seguros procurarán en ocasiones enredarle a usted con estratagemas a la hora del cierre. Por necesidad de dominio o reconocimiento tratan de amañar las conclusiones en beneficio propio. Quizás le amenacen con no comprar o con dejar de hacer negocios con su empresa si no se les otorga ciertas concesiones. En ese caso, plantéese: ¿quién está vendiendo a quién?

Estas son algunas demandas típicas presentadas por altos compradores: 

·   No le haré un nuevo pedido, a menos que nos acepten la devolución de las existencias actualmente invendidas.

·    No se cerrarán más tratos, a no ser que nos concedan un descuento extra.

·    Solo cursaremos pedidos pequeños, a menos que nos ofrezcan una extensión de los plazos de vencimiento.

·     Exclusividad o no hay trato: usted no puede vender a los compradores locales.

·     Exigencia de regalos, viajes de fin de semana o compensaciones económicas.

·      Reciprocidad: intercambio de negocios entre la empresa del comprador y la del vendedor.

·    Procuración: las necesidades del comprador van más allá de lo que nuestro producto puede satisfacer.

·  Favores diferidos: las necesidades personales en cuanto a atención, ascendencia, reconocimiento, etc. dan lugar a que los compradores ejerzan dominio sobre los vendedores con promesas de pedidos eventuales que no se cumplen jamás. 

Es preciso rechazar automáticamente la participación en tales estratagemas, aparentando no considerarlas en serio. Si usted se niega a llegar a un arreglo o rehúsa seguir el juego, la estratagema de manipulación se derrumba enseguida. 

Con el objeto de convencer a los clientes actuales y potenciales del valor de nuestros productos, usted debe primero presumir mentalmente que todos ellos están dispuestos a adquirirlos. En el cierre, tal actitud es imprescindible para el éxito. La seguridad de que el cliente va a comprar nuestro producto causa un impacto positivo en él. Hágase esta pregunta: ¿está usted lo suficientemente convencido para comprarlo? Nadie querrá comprar ninguna cosa con la que usted mismo no esté comprometido. 

Después de cada visita, pregúntese tres cuestiones: 

1.   ¿Qué he obtenido?

2.  ¿Qué debo hacer a continuación?

3. ¿Cómo hubiera podido mejorar esa entrevista? 

Aunque sea un veterano, pasará por días en que una serie completa de visitas no originen ningún pedido. Manejar ese rechazo de los clientes constituye probablemente el obstáculo psicológico máximo de la venta. Es la razón por la que tantos y tantos vendedores abandonan la profesión. Cuando no consiga un pedido a pesar de sus esfuerzos, recuerde que la venta es un juego de números; no espere firmar pedidos más que con un cierto porcentaje de sus clientes. Alfred J. Sloan, que convirtió a la General Motors Corporation en una de las empresas más grandes del mundo, admitió en sus memorias haber tenido razón sólo en una de cada tres decisiones.

 

REF: FR-0018

 

Muchos vendedores descuidan una norma de cortesía comercial: mantener el contacto con las personas que les compraron en el pasado. No obstante, trabajar con los clientes establecidos es parte sustancial de la venta profesional. En determinados sectores, a esto se le llama mantenimiento de las ventas. Pero en una operación comercial, su objetivo ha de ser ganar un cliente, no una venta. En cuanto concierne al mantenimiento de las ventas, ha de plantearse esta cuestión: ¿cuál es el nivel de servicio que, a un coste eficaz, puede ofrecer a sus clientes para mantener un trato con ellos? Trabajar con los clientes después de la venta constituye una múltiple herramienta de venta: 

1.     Elimina la competencia, gracias a la calidad superior del servicio que presta Vd.

2.      Le proporciona puntos de venta, casos de prueba y testimonios.

3.      Amplía su base de clientes por medio de las referencias.

4.      El tiempo que pasa en los locales de los clientes le da a usted ocasión de comprobar realmente si el producto cumple o no cumple sus expectativas o sus pretensiones.

5.      La atención postventa a las necesidades de los clientes refuerza su prestigio como persona sincera y formal, o sea, aumenta su credibilidad inicial. 

En definitiva, para usted como vendedor, el éxito a largo plazo está determinado por el modo en que ayude a sus clientes a trabajar fructíferamente con los clientes de ellos. Esta actitud profesional le permitirá a usted introducir nuestros productos en la planificación comercial a largo plazo de sus clientes. 

Considere las reclamaciones como oportunidades. Cuando un cliente le presenta una reclamación, piense que son un fenómeno natural de las transacciones comerciales y no tienen su reflejo en la integridad o capacidad de venta de uno. Utilice la empatía. La mayoría de los clientes ve las reclamaciones desde un ángulo subjetivo. Comunique sin más que, de ser posible, la empresa quiere dejar satisfecho al cliente asumiendo con interés la obligación de servirle. De manera discreta, se hace ver al cliente que la concesión no es una confesión de culpabilidad y que, desde luego, no sienta un precedente para el futuro. En el transcurso de la reclamación, podría tomar en cuenta lo siguiente: 

·   Escuche cuidadosamente. Asegúrese de comprender la naturaleza precisa de la reclamación.

·   Tome notas. Así creará una situación natural para hacer preguntas que quizás ofendiesen al cliente en cualquier otra situación distinta a esta de tomar notas. Mientras el cliente habla, puede irse liberando de la posible irritación y, viéndole escribir, se pensará seriamente sus declaraciones al darse cuenta de que usted está obrando en serio.

·   Actúe con rapidez. Rectifique lo antes posible el daño hecho, sin esperar a terminar una investigación de las causas o de la responsabilidad.

·    Facilite al cliente la presentación de reclamaciones. El objetivo no es animar a que se presenten reclamaciones, sino impedir la clase de reclamación más peligrosa: es mejor que los clientes le presenten la reclamación a Vd que el hecho de que vayan contándola a todo el mundo menos a Vd.

·   Pida disculpas por las reclamaciones futuras. Garantice que no volverán a ocurrir y siga el caso. Ocúpese de que la medida sea tomada por la empresa enseguida y después, trate de enviar una carta explicativa de todos los detalles. 

En el área de mantenimiento de las ventas, no debemos olvidarnos del cliente que, por una u otra razón, ha dejado de comprar. Visitar a estos clientes inactivos es una oportunidad de convertir los problemas en ventas lucrativas. En esos momentos, debe hallarse preparado para escuchar con paciencia los motivos que llevaron a ese cliente a convertirse en inactivo. Una técnica eficaz para eliminar los problemas antes de que se conviertan en algo serio es preguntar a sus clientes: "¿Ha ido todo bien? Si no, me gustaría saber qué ha ocurrido". 

Ha de considerar el tiempo improductivo que aparece inesperadamente cuando le cancelan una cita o una entrevista de venta se frustra por ser demasiado corta. ¿Usa bien ese tiempo? Tal período improductivo es algo similar a los intervalos durante los cuales el vendedor detallista se ve obligado a esperar la llegada de los clientes. Este tiempo puede dedicarlo a efectuar el mantenimiento de las ventas. Recuerde las cuentas activas, las cuentas inactivas y las nuevas cuentas.

_ (6.5) sobre ORIENTACIONES A LAS VENTAS - V / VI


REF: FR-0013

 

El acercamiento al cliente queda parcialmente satisfecho cuando consigue por teléfono una cita con el cliente. Aquí, el objetivo es vender la entrevista misma y por tanto, debe despertar la curiosidad en el cliente. Ha de originar en esa persona el deseo de oír el resto de la presentación. 

Anteriormente, se definió la credibilidad inicial como la capacidad de crear en el cliente fe, crédito y confianza. Se amplió tal definición al analizarla en base al conocimiento del cliente, del producto y del mercado. Ahora, permítame añadir otro componente importantísimo: la primera impresión que usted causa en el cliente. No tendrá otra oportunidad de causar esa primera impresión; así pues, será mejor que su comunicación verbal trabaje a su favor, y no en contra. 

Aunque seguramente ya lo sabe, usted debe aparentar lo que los clientes esperan que aparente. El fundamento de esa necesidad de armonía radica en la tendencia de las personas a mirar a los demás para saber si pertenecen a la misma "tribu" o grupo social. El presentarse con propiedad es esencial: usted precisa crear empatía y consideración para consigo. Sin duda, causará mejor impresión en los clientes si tiene buena salud, porque la textura de su piel y la del cabello y el aspecto físico pueden mostrar los efectos del comer, beber o fumar mucho, y del no dormir suficiente ni hacer ejercicio. Nadie confía en una persona que parece haber salido de entre un montón de hojas caídas o que nos hace pensar que ha pasado los dos días anteriores en una habitación llena de humo o en una planta de empaquetado de ajos. 

Varias investigaciones concluyen en que la mayoría de los vendedores han perdido la partida aún antes de abrir la boca porque su presencia y aspecto les muestra como desagradables, carentes de rectitud, indignos de confianza y faltos de sinceridad. Desde el momento en que el cliente le ve a usted por primera vez, usted se está comunicando con él a través de formas no verbales; y, en relación a la primera impresión del cliente, este tipo de comunicación pesa más que cualquier observación que usted pueda hacer. 

En la fase de acercamiento, el lenguaje del espacio puede caracterizarle a usted de tímido o de demasiado agresivo. Sea observador y note la distancia que el cliente elige como más confortable. En cuanto al tiempo, no predisponga al comprador en contra suya por llegar tarde. Si usted hace esperar a los clientes, les creará prejuicios antes de aparecer siquiera. Desde luego, los compradores pueden tenerle esperando por razones legítimas o a causa de una estratagema puesta en práctica. 

Aguarde algunos minutos, pídale a la secretaria que recuerde al comprador que usted está allí todavía, pero que tiene que acudir pronto a otra cita, y si esta táctica no sirve para entrar y ver al comprador, despídase con cortesía. o espere más de 15 minutos, a menos que el comprador le haya dado un motivo lógico que justifique el retraso. No perderá muchas ventas por dejar a un comprador que recurre a la estratagema de mantenerle en la sala de espera; en cualquier caso, esta persona no sería un cliente rentable. 

Actúe como si estuviera genuinamente interesado en ver a sus clientes. A nadie le gusta la falsedad pero, de ordinario, las personas responden bien ante la cordialidad y el entusiasmo. Usted tiene que actuar con personas, y debe actuar en consonancia. 

Las palabras que pronuncia de primeras y la forma de expresarlas son de similar importancia. En las situaciones de venta, la mayoría de las personas descuida el uso eficaz de la voz. En particular, muchos hombres tienden a utilizar solamente el registro más bajo, con lo que la entonación se hace monótona. En especial, cuando plantee una cuestión o haga un cumplido recurra a los tonos más altos. Haga que el timbre de la voz corresponda al contenido emocional de lo que está hablando: si el cliente le revela un infortunio reciente, su voz ha de adoptar un tono compasivo; si divulga algo de carácter personal, su voz debe reflejar comprensión e intimidad. La correspondencia completa debe causar un efecto decisivo sobre el cliente. No obstante, no debe extralimitarse en las inflexiones y matices de su voz. Evite cualquier entonación que raye en la afectación. Eso le haría parecer falto de sinceridad alejando, en vez de atraer, a su interlocutor. 

Lo mismo que la expresión oral, las exteriorizaciones faciales transmiten un significado al cliente. Se puede mejorar la expresividad facial levantando las cejas con frecuencia y sonriendo a menudo. Debe levantar las cejas cuando haga una pregunta. La expresión resultante le hace parecer receptivo. Obviamente, no conviene permanecer durante toda la entrevista como un idiota sonriente. A nadie le gusta hablar con un individuo "con cara de cartón" y preferimos conversar con alguien cuyo rostro refleja nuestros puntos de vista y nos da a entender que comprende y aprecia lo que estamos diciendo. 

No se sobrepase en estas técnicas hasta el punto de que se vuelvan visibles; de ser así, le harían parecer artificial y falto de sinceridad. Cuanto más inteligente, sofisticado y sensible sea el cliente, más comedido debe mostrarse usted. 

Avance lentamente. Los vendedores noveles tienden a acelerar porque temen oír "No" de los clientes. Pero la velocidad resulta amenazante para los clientes, ya que temen verse "enterrados" bajo una avalancha de palabras sin encontrar una posibilidad de protesta. Si usted quiere parecer natural, reduzca la rapidez de su conversación y haga pausas. Nadie que hable con naturalidad se expresa mediante un torrente de palabras rápido y continuo. Es raro que los vendedores hablen demasiado despacio (aunque hay algunos que pueden volver locos a los clientes por hacerlo precisamente así). 

En lo que respecta al contacto inicial con el cliente, todo vendedor novato tropieza en las primeras salidas con el miedo. Como ya se analizó anteriormente, el miedo es temer el rechazo y la humillación. La actuación frente a ese miedo es la misma que se sigue con todos los demás miedos: se identifica el miedo y se le afronta. Utilice la visualización para proyectar en su mente situaciones que terminaron en éxito. Recuerde que está practicando un juego de números donde, según el cálculo de probabilidades, usted tiene que ganar porque cada rechazo hace más probable que su próximo encuentro sea un éxito. 

Hemos dicho que la apariencia es importante porque el cliente se forma una primera impresión de usted y de nuestra empresa, y le califica en base a ella. Sin embargo, usted no debe hacer lo mismo; no juzgue nunca a un cliente por su apariencia. Aunque usted debe calificar a los clientes para saber si son serios, no ha de comportarse nunca como un examinador "de salón". El hecho de que usted se vista de forma adecuada, a fin de lograr éxito en su totalidad, no significa que su cliente esté obligado a hacer lo mismo. Prejuzgar a un cliente puede significar perder una venta importante. 

 

REF: FR-0014 

Muchos de nosotros solemos estar tensos y retraídos cuando nos reunimos con otras personas por primera vez. Por nerviosismo o miedo, levantamos un muro defensivo para protegernos del posible daño. Como vendedor profesional, tiene la responsabilidad de derribar ese muro que se alza entre usted y el nuevo cliente. Mientras ambos no estén relajados, es improbable que se de una buena interacción. Y para que surja la relajación, es preciso que transcurra un tiempo desde el encuentro. La fase de "calentamiento" -la segunda fase de nuestro proceso de venta- es eses período transitorio. 

La confianza y despreocupación son la clave de una buena transición. Cuando hable, adopte en general una manera de comportarse relajada y sociable, y haga todo lo posible a fin de tranquilizar a los clientes. En cuanto el cliente se relaje y comience a hablar con libertad, usted puede lanzarse de lleno a exponer su presentación. Mientras ha hablado de un tema intrascendente, ha hecho el "contacto inicial". Al terminarlo, ha empezado a ganarse la atención del cliente. Ahora, ha de consolidar la atención que se dirige a usted y entrar en la iniciación del interés. Debe hacer que la mente del cliente olvide sus propios asuntos y pase a preocuparse de los que le presenta usted, lo cual significa que tiene que comenzar a hablar acerca de algo próximo a él. 

Recuerde que usted es un invitado en la oficina del cliente; sin embargo, debe asumir el papel de anfitrión y controlar con habilidad la marcha de los acontecimientos. Intente ganar el control de la situación, situándose correctamente y "colocando" bien a los demás, creando una puesta en escena que guíe la atención del comprador hacia lo que usted hace y dice. A las personas se las maneja diciéndoles lo que deben hacer y la mayoría no lo considera ofensivo. 

Si prevé que va a tener dificultades para mantener el control sobre el entorno (suenan los teléfonos, gente que entra y sale u otras interrupciones), procure cambiar de lugar marchándose con el cliente a tomar café, por ejemplo. Trate de eliminar todos los motivos de distracción posibles. Utilice la sonrisa para reclamar la atención directa del agente de compras. Como alternativa, pruebe a bajar el tono de la voz hasta un nivel inaudible; quizás así consiga que el cliente reconozca y corrija las causas de la distracción. 

Otra técnica eficaz es la del silencio. Deje repentinamente de hablar y espere a que el cliente se dé cuenta de que le está tratando con descortesía. Esta técnica de "encararse en silencio amistoso, pero con mirada fija que no deja de interrogar" es eficaz con los clientes maduros; sin embargo, con los demás existe el riesgo de que no vuelva a recuperar el control total de la situación. 

Cuando tome el mando, no vacile. Si titubea parecerá que no confía en lo que está haciendo. A lo largo de la entrevista, las dudas originan objeciones, dando paso a vías de acción alternativas a la deseada. 

Para tender un "puente" y trasladar a los clientes de la conversación intrascendente (fase de "calentamiento") al tema principal (la presentación), puede utilizar distintas técnicas: 

·    utilice el lenguaje de los objetos: no tenga miedo, en la oficina del cliente, de mirar a su alrededor -todas esas cosas están ahí para ser vistas-. Comente algo sobre el objeto más atractivo que haya visto. Esto le dará un indicio excelente acerca de lo que le interesa al cliente. 

·      mencione una referencia: si esta existe, mencione el nombre de un cliente satisfecho. 

·       haga un cumplido: un cumplido sincero acerca de la zona, la oficina o la marcha de la empresa del cliente le permitirá obtener una respuesta favorable. 

·     analice un asunto de interés mutuo, en base a la investigación previa o la observación de indicios, comentando algo que sepa que despierta el interés del cliente (asegúrese de dejar hablar al cliente; no lleve la conversación usted solo, aunque sepa más que el cliente sobre el tema). 

·     ofrézcase para realizar un estudio acerca de la situación del cliente, según el sector de nuestro producto, con objeto de obtener información que podría finalmente beneficiar a la empresa de aquel. 

·    presente muestras de nuestros productos: la presentación de muestras le da a usted la oportunidad de demostrar o discutir acerca del producto. Muchas veces, todo el discurso de venta puede estructurarse alrededor de las muestras de productos. 

·     use la "declaración de interés" por satisfacer las necesidades del cliente: una observación de esta clase realza su credibilidad inicial, ya que muchos clientes suponen que los vendedores solo se preocupan de satisfacerse a sí mismos. 

Evite las palabras negativas, las palabras duras. Palabras tales como "venta", "firma", "comprar", "vender", "contratar", etc. Estas expresiones provocan una reacción defensiva originada en la disposición preventiva del ego del comprador, a quien le han enseñado a identificarlas como amenazadoras, particularmente en el caso de un comprador "evitador". En cambio, según el estudio de J. Girard y Stanley H. Brown (S&S, N.Y), hay una serie de palabras que provocan respuestas positivas: 

 

VERDAD

DIVERTIDO

VALOR

AHORRO DE TIEMPO

RECOMENDADO

PRÓSPERO

EFICIENTE

DURADERO

UNA GANGA

DISTINGUIDO

ELEGANCIA

NECESARIO

CRECIMIENTO

CIENTÍFICO

JOVEN

GENUINO

AMOR

EXCELENTE

ENORME

BELLEZA

INDEPENDIENTE

COMPROBADO

BUEN GUSTO

HOGAR

MADRE

CALIFICADO

PROGRESO

GARANTIZADO

SEGURO

ESTIMULANTE

SALUD

TENTADOR

AFECTUOSO

LIMPIO

POPULAR

MODERNO

AMBICIÓN

PRESTIGIO

ECONÓMICO

POSICIÓN SOCIAL

CORTESÍA

PERSONALIDAD

ALIVIO

ADMIRADO

CLASE

BUEN CRITERIO

BARATO

EXPRESIVO

ACTUALIZADO

HOSPITALIDAD

SIMPATÍA

ENTRETENIMIENTO

ESTUDIO

ORGULLO

SOCIABLE

 

  

Intente calificar más a fondo a su cliente. Sin necesidad de consumir mucho tiempo en una presentación, descubrirá si ese cliente potencial tiene o no una posibilidad clara de convertirse en comprador. A esto se le llama "calificar al comprador" como presunto o como cliente potencial. Es conveniente empezar haciendo preguntas que sirvan más para calificar que para obtener información. Puede que ni siquiera precise hacerlas si escucha al posible cliente y se fija en lo que dice (y que le auto-califica). Recuerde observar los gestos y las expresiones faciales. Esto puede revelarle más que las palabras del posible cliente. 

La técnica del "rodeo" consiste en preguntar cuestiones y hacer comentarios que sirvan para presentar indirectamente soluciones a los problemas de los clientes. Se trata de un método dirigido a poner en orden los motivos del comprador potencial, de modo que sea él quien identifique el problema y elija la solución ofrecida por usted, pero sin que usted tenga que asumir en ningún momento una posición de autoridad ni llevar el mando. En este caso los compradores piensan que, con muy poca ayuda por parte de usted, han aclarado ideas sobre sus propias necesidades y han resuelto problemas particulares; así, no desarrollan sentimientos defensivos de confrontación con usted. 

Al comienzo de una entrevista de venta -y en especial si es principiante- quizá tenga la tendencia a monopolizar la conversación con un torrente de palabras nerviosas que surgen incontenibles. Tranquilícese y piense que la alterada exposición puede resultar en vano. De hecho, resulta más cómodo y sencillo hacer solo unas pocas preguntas y dejar hablar al cliente; por otra parte, esto resulta mucho más beneficioso. 

Aprenda a escuchar. Si no lo hace, puede perder la venta muy fácilmente. 

 

REF: FR-0015 

La presentación va a dar a conocer al comprador nuestro producto, identificará los problemas al comprador, extraerá soluciones y, antes de hablar del precio, introducirá en la mente del comprador la necesidad, utilidad y valor del producto. Nunca es posible subrayar con exceso el dato de que usted vende soluciones, no mercancías. Usted ofrece beneficios, no productos genéricos. Usted no promociona un producto, resuelve un problema. 

Durante la presentación, que es el corazón de todo el proceso de venta, debe motivar al comprador a través de varias fases psicológicas. Si la fase de puente se ha gestionado correctamente, el interés habrá nacido ya. 

Afirmado ese interés en la mentalidad de su cliente, pasará a fomentar el deseo, el convencimiento y la resolución de compra. Además, llevará al comprador a pensar como usted piensa, a sentir como usted siente, obteniendo al terminar con éxito la fase del interés la sensación que abarca el deseo, el convencimiento y la solución. 

La persuasión es más cuestión de estrategia que de manipulación. Más que un procedimiento para cambiar la mentalidad, la venta profesional es un proceso por el que se ordenan ciertas fuerzas lógicas de tal modo que el cliente decida por sí mismo hacer lo que usted quiere que haga. Cualquier empeño de vender tratando de forzar las emociones de la gente no solo se encuentra con la limitación psicológica de la resistencia, sino que puede llevar un tiempo exagerado y resultar costoso. 

Un método de venta bien planificado reconoce que los motivos racionales son a menudos los más persuasivos. Debe conocer los motivos de sus clientes, con objeto de impulsarles hábilmente en la dirección deseada. La mayoría de las personas posee una mentalidad sana, les gusta comprar. Experimentan placer con cada nueva adquisición. La oposición irracional, aún cuando sea subconsciente, puede dominarla por sí mismo el cliente normal siempre y cuando, como incentivo, se le proporcione un motivo racional suficiente. 

Por consiguiente -permítame repetirle de nuevo- debe crear empatía con los clientes. Ha de descubrir cuáles son sus preocupaciones y ponerse en su lugar. Pero debe lograr que ellos también empaticen con usted, o sea, que piensen como usted piensa y sientan como usted siente. 

Cuando enumerábamos las cualidades de un buen vendedor, incluíamos el entusiasmo. Si usted desea ver a las personas, las personas desearán verle a usted; y si usted está convencido de que nuestro producto es el mejor de su clase, y hace que la gente lo sepa, todos acabarán por pensar así. Pero cuidado: el cinismo o una actitud de "soy mejor que tú" no tienen cabida en la venta -ni en esta empresa-. Por otra parte, no hay nada más fastidioso que una persona que actúa como un "zombie". Muévase durante su presentación de venta, en particular si está de pié y hablando frente una o más personas. Debe despertar el convencimiento con sus palabras y con sus acciones. Si las palabras de su presentación son "emocionantes", usted ha de mostrarse "emocionado". 

Durante el acercamiento, el "calentamiento" y el "puente" de transición, su apariencia le ha indicado al cliente una credibilidad inicial. Ahora, usted debe respaldar esa apariencia con su capacidad y con sus conocimientos. Ha de ser "tan buen profesional como parece". 

Además de saberlo todo acerca de nuestros productos, ha de estar preparado para aplicar este conocimiento a las necesidades del cliente. Tenga en cuenta los tiempos de servido de nuestros talleres. Desde nuestra empresa le agradeceremos que ayude a la coordinación de las entregas interesándose por el cumplimiento de los tiempos estipulados. Prevenga a los clientes en la variación de precios o condiciones que puedan darse y téngalas en cuenta de cara a las previsiones de los clientes. Usted será, por supuesto, el primer informado. Preferimos la posibilidad de perder una venta concreta a perder un buen nombre. 

Como profesional, usted conoce el sector de arriba a abajo, constituyendo una fuente de información tanto para los clientes como para nuestra empresa. Aquellos pueden confiar en su experiencia porque sus conocimientos exigen una especialización que ellos no tienen tiempo, interés o capacidad de adquirir. Por nuestra parte, nosotros recibimos al final una inducción valiosa a través de las actualizadas indicaciones que nos dé respecto a las condiciones existentes en los puntos de venta. Esta información nos podría servir de ayuda en el diseño de nuevos productos, en la fijación de precios de los productos, para los pronósticos de ventas y la planificación del mercado a largo plazo. 

Como técnico de ventas mayorista, lo que usted tiene que ofrecer es "competencia técnica". Si lo sabe todo acerca de nuestro producto, no se verá obligado a disimular cuando un cliente el pregunte alguna cuestión cuya respuesta debe conocer. Un comprador maduro no se deja engañar por nadie. De hecho, cuando se van a introducir cambios en las zonas de venta, estos profesionales suelen ser consultados por los jefes de ventas y otros ejecutivos. No acuda a una entrevista sin estar preparado. Debe ser capaz de darle al comprador cualquier cosa que necesite. 

Sea sincero acerca de nuestros productos. No pretenda hacer creer que no tienen ningún defecto. Todo comprador, ya sea consumidor o agente de compras industriales, sabe que el producto perfecto no existe; si usted trata de convencerlo de lo contrario, perderá su credibilidad inicial. La gente compra cuando, en relación con las otras alternativas, las ventajas de una adquisición superan las desventajas. 

Conduzca siempre sus asuntos de forma profesional y con estilo comercial. En la venta no hay sitio para payasadas o juegos. Procure que sus afirmaciones pequen más por defecto que por exceso. No difame a sus competidores; si lo hace, esto se reflejará perjudicialmente en el concepto que tengan de usted como persona. Puede lograr una buena participación en el mercado de su incumbencia, sin perder por ello la dignidad. 

Trate de entender los problemas y las condiciones de mercado de los clientes. Venda a las necesidades de los mismos. No trate de vender simplemente la máxima cifra: tal actuación es miope. Resista la tentación de vender el producto más caro de nuestra línea, o en seguida se dará cuenta el cliente de que Vd. está actuando únicamente en base a su propio beneficio. Atienda de igual modo a los clientes grandes y pequeños (algunos de estos últimos pueden llegar a convertirse en clientes importantes). 

La técnica de venta de solución de problemas se centra en las necesidades y deseos de los clientes en la manera en que nuestro producto puede satisfacerlos. En la mayoría de las situaciones, los clientes potenciales no se dan cuenta de que tienen un problema particular hasta que usted atrae su atención sobre él. Usted tiene que darles el dolor de cabeza antes de suministrarles las aspirinas. o obstante, ocurrirá a veces que la solución idónea no incluya a nuestro producto. En estos casos, actúe pura y simplemente como un asesor. No tema decir: "No compre ahora". Los servicios consultivos que preste no caerán en el olvido. En algunas circunstancias, le conviene "arrojar cargamento al mar" con la esperanza de resarcirse en el futuro. De todas formas, sea consciente de las soluciones o beneficios que ofrece. El magnate de Revlon decía: "En el laboratorio fabricamos cosméticos; en las tiendas, vendemos esperanza". 

Hasta que usted no se explique, los clientes saben muy poco acerca de nuestro producto y sus características. Al vender ideas y conocimientos juntamente con nuestra línea de producto, usted está desempeñando una función docente. Cuanto mejor educador sea, más éxito alcanzará como proveedor de conocimientos, conceptos e ideas. 

Los métodos de educación principales son el discurso, la discusión o participación, la demostración y la ejecución. El discurso es una comunicación que se hace en una sola dirección y no deja lugar a la respuesta. Puede dar de modo rápido gran cantidad de información, pero es el más débil de los cuatro métodos. En nuestro caso, un discurso que pase de ocho minutos aburre al auditorio y resulta ineficaz. En la venta, como ya habrá comprobado en sucesivos informes, al discurso se le califica de "enlatado".

En lo que respecta a la discusión, cualquier forma de enseñar o vender que anime a una comunicación recíproca entre el comprador y el vendedor es mejor que un discurso en sentido estricto. Los materiales que despiertan el interés de ambas partes (tales como las muestras) animan a la discusión. Actualmente, la mayoría de las presentaciones de venta se estructuran alrededor de este método.

Las demostraciones incrementan la credibilidad de la presentación y del vendedor. Rompen la monotonía de un discurso de venta y mantienen la atención del posible cliente.

Y sobre la ejecución, la mejor forma de adquirir cualquier conocimiento nuevo, ya sea cómo vender o cómo montar dos piezas que vienen separadas, es probar a hacerlo. Nadie aprende con sólo mirar, no se puede aprender a nadar sin meterse en el agua. 

Así pues, ¿anima su discurso a los clientes a participar físicamente en el procedimiento?¿Se incluye una demostración?. No tenga a los clientes sentados escuchándole durante largo tiempo. Cuídese de que sostengan o examinen las muestras. Considere que el objeto de su enseñanza es grabar los beneficios de nuestro producto en la mente del comprador, a fin de que los recuerden hasta después que haya concluido la visita. 

En general, el proceso de venta se estructura como un plan modular, en el que no se debe pasar del módulo A al módulo B hasta no haber persuadido al cliente de aceptar los puntos salientes del primer módulo. De otro modo, al terminar el discurso se encontraría con que su propuesta es rechazada a causa de una objeción que podría haberse superado en uno de los primeros módulos de la presentación. Utilice e intente crear en el cliente la disposición de ánimo apropiada mediante la comunicación del entusiasmo, la sinceridad y la convicción procedentes del conocimiento de nuestros productos y la confianza en los mismos. Pero no se lo tome como una técnica de venta; de este modo, se asemejaría a la preparación de una función teatral y dicha función sería la presentación. Y en esta empresa necesitamos pedidos por verdadera convicción, no premios de la Academia de las Artes Escénicas. 

Procure que la presentación sea corta. Recuerde que cualquier monólogo que dure más de ocho minutos resulta pesado. Prepare al detalle los temas que conviene tratar con "ese" cliente; no los sobrecargue metiendo todo lo que se le ocurra. Evite la jerga y los términos abstrusos: no les va a impresionar su erudición por el empleo de esos vocablos; al contrario, les confundirá y les alejará de usted. 

Sea sencillo. Demasiadas palabras, demasiados conceptos pueden estrangular una venta. En vez de exponer muchos puntos, es mejor presentar una sola idea esencial. Hable con simplicidad. No repita lo que ya ha dicho antes ni emplee frases trilladas. Personalice el mensaje: una venta unitaria no se hace de empresa a empresa, sino de persona a persona. Procure siempre personalizar la relación vendedor-comprador. En igualdad de condiciones de los demás factores, usted marca la diferencia. 

El discurso enlatado o presentación aprendida de memoria se emplea mucho y su valor es controvertido. Quienes están a favor dicen que sus virtudes son la integridad, la lógica y el uso eficiente del tiempo. Su estructura se forma a partir de las ideas básicas para llegar hasta las más complejas, asegurando la comprensión del cliente. Impide que el vendedor se enrede en un monólogo fastidioso o se deje llevar por un énfasis desproporcionado y parcial.

Sin embargo, los que se oponen al "discurso enlatado" afirman que esta técnica, igual que un anuncio pregrabado, tiende a resaltar la mediocridad, impide personalizar y deja al vendedor en la estacada si se produce una interrupción. Puede convertir al ser humano en "un papagayo", destruyendo la iniciativa. 

En rigor, esta presentación estructurada es muy útil cuando los vendedores son novatos, se sienten inseguros o les falta formación. No obstante, los vendedores con experiencia la utilizan de ordinario como punto de partida o hasta que las contestaciones de los clientes les obligan a alterar su orientación. 

Para dar vida a una presentación "enlatada" se necesita un modo de obrar convincente y animado, cosa que se logra con la práctica. Algunos consejos para ello pueden servir: 

·   Baje siempre el tono de su voz al final de cada frase. Esto le permitirá crear un clima de intimidad.

·     Cuide su garganta: domine la voz y controle la entonación.

·     Varíe con frecuencia el tono de la voz. Las pausas, una ahora, otra después, hacen que la voz suene natural.

·    Use expresiones vocales y físicas que vayan bien con las palabras. Si las palabras son emocionantes, debe mostrarse "emocionado".

·      Cambie la posición de las muestras: manténgalas frente al cliente, deposítelas sobre la mesa o mostrador mientras revisa documentos, etc. 

En lo que respecta a las interrupciones, puede emplear dos tipos de técnicas ante ellas: las verbales y las no verbales. Entre las técnicas verbales, puede probar con las siguientes: 

·    Repetir la última declaración que, usted o el cliente, hayan efectuado antes de la interrupción.

·    Revisar algunos de los puntos salientes de la discusión hasta el momento de la interrupción.

·    Hacer una pregunta que le exija al cliente dar una opinión o le lleve adelante en el desarrollo de la presentación.

·    Hacer una declaración enérgica (por supuesto, sin criticar a la persona que interrumpe).

·    Analizar un asunto de interés mutuo para regresar luego al punto de la presentación.

·    Volver a empezar desde el principio. Conviene usar esta técnica cuando el que interrumpe es un visitante con influencia en la compra que decide quedarse. En este caso, destaque de nuevo los beneficios y características principales y anime a participar al cliente inicial. Con frecuencia, un cliente potencial le ayudará a vender al otro. 

Entre las técnicas no verbales, puede probar con estas: 

·     Utilice los medios visuales: entregue al cliente una muestra, una sinopsis del producto, algunas notas de lo tratado hasta la interrupción, una propuesta escrita o cualquier otra cosa capaz de centrar de nuevo la atención en usted.

·     Muévase: cualquier acción apropiada atraerá a atención sobre usted.

·     Escriba o esboce algo concerniente a la discusión previa y muéstreselo al cliente.

·     Siéntese y aguarde pacientemente y en silencio. Esto es un indicio para el cliente de que usted está esperando a que le atienda. 

Puede aplicar estas técnicas una por una o combinadas en la forma que prefiera. Sin embargo, si el cliente sigue sin prestarle atención o la interrupción continúa, preséntele una excusa y pídale hora para una cita posterior.